La grandeza de ser humilde

Management Tip

La grandeza de ser humilde

Los líderes fuertes no solo se definen por su carisma o su capacidad de visión y ejecución. Se ganan el respeto y la autoridad de sus seguidores por las formas en que se comportan y por su calidad moral como personas. 
Las organizaciones pueden desarrollar líderes más fuertes cultivando cinco capacidades no siempre presentes en las listas de competencias de liderazgo: escucha activa, priorizar el propósito sobre el mérito personal, ejecución confiable, disenso crítico y predisposición al aprendizaje. Estas habilidades movilizan la inteligencia colectiva, reducen los puntos ciegos, generan confianza y hacen que otros realmente deseen seguir.
  • Escucha activamente. Escuchar de verdad significa dejar de lado el yo para centrarte en el otro. Al acoger las opiniones, necesidades o recomendaciones del otro sin ponerte a la defensiva, creas espacio para un diálogo honesto. Este tipo de escucha te ayuda a reducir puntos ciegos, a detectar señales con antelación, a generar seguridad psicológica entre quienes te rodean y elevar la calidad en esas relaciones.
  • Enfócate en el propósito, no en el mérito personal. Prioriza dar sentido al proyecto por encima de los resultados y del ego. Céntrate en los ‘por qué’ y ‘para qué’. Cuando lideras con un propósito compartido y no con necesidad de reconocimiento, cultivas un equipo de gran fortaleza, que encuentra sentido en el quehacer, por encima de cualquier ganancia secundaria.
  • Muestra que eres confiable. La ejecución es esencial en el liderazgo. Tus seguidores se comprometerán en la medida que generas certidumbre y seguridad. Así construyes confianza. Los planes y resultados dependen de seguir un camino seguro que hace realidad la estrategia, y no queda en meras ilusiones.
  • Exponte a ser retado. Los buenos líderes están abiertos a replantearse y ser desafiados en la visión y métodos conocidos. Aceptan la disonancia y la discordancia. Permite y estimula la disidencia, que sea siempre una opción segura entre tu equipo. Al acoger ideas opuestas, amplías tu perspectiva, evitas los puntos ciegos y puedes tomar decisiones más acertadas que integran todos los puntos de vista.
  • Busca consejo. La retroalimentación no es una amenaza; es un regalo para quien es consciente de sus límites y desea aprender. El coaching es una oportunidad de descubrimiento y un estímulo al desarrollo. Los líderes que siguen aprendiendo se mantienen despiertos, adaptables y relevantes en un mundo cambiante.
La humildad y la sencillez son la ventana de la grandeza de espítitu.

Ángel Rivero, PhD
Consultor, Coach y Director general

En colaboración con HBR.